"(...) Aunque casi todo el mundo entiende lo del 9N como de tres respuestas, no lo es,
aunque voten y piensen sobre qué votar como si lo fuera.
Así, si los catalanes
votaran al azar, sería 1/3 para cada una de esas tres, pero como dos de ellas
se suman, eso provoca que en una votación de borrachos que no miran lo que
marcan igualmente vencería el soberanismo/nacionalismo con una victoria
aplastante del 66% a favor de un Estado (entendido como eufemismo para
la ruptura consitucional o del marco autonómico general).
Y naturalmente, ya
que se pregunta, alguna clase de Estado se debería aplicar, ¿no vas a negar la
voluntad del pueblo, aunque sea de un pueblo que no sepa qué está votando,
verdad? Por lo tanto, se puede decir que los dados de la consulta están
cargados para que incluso en caso de resultado azaroso, los convocantes venzan.
(3) De hecho, ni tan siquiera se sabe qué es votar azarosamente en tal pregunta
y ésta está diseñada para que todos los posibles resultados (doce[3]) menos dos
favorezcan al nacionalismo/soberanismo (incluso si el independentismo
propiamente dicho no gana... “por ahora”).
Es decir, ¿y si los votantes dicen:
“Bueno, como me da igual todo, Sí o No al Estado lo decidiré lanzando una
moneda, y si sale que sí, lanzaré otra.”? En tal caso, el resultado final sería
50% Sí (25% SíNo, 25% SiSi) y 50% No (el único resultado que podría
interpretarse como “empate”).
Eso demuestra que hay dos preguntas y dos
objetivos en ese referéndum: (a) seguir con el espectáculo de ir rascando
competencias y conseguir salir del marco autonómico general sin atreverse a
pedirlo, y (b) el tema de la independencia, oculto (bueno, no mucho) dentro de
esa otra pregunta, como si fuera una mera continuación gradual de aquel. Y las
dos se preguntan a la vez, haciendo que los votos para la segunda también
valgan para la primera.(...)
(5) La pregunta da dos votos al independentismo, y se aplicará uno u
otro según el resultado final colectivo. Aunque yo no creo que le beneficie de
inmediato (no creo que le dé votos directos, más allá quizás de alguno que se
vea arrastrado por inercia al votar Sí al Estado), a la larga sí, pues es una
pregunta para hacer inevitable la victoria del soberanismo y del discurso
nacionalista, para legitimar medidas ya hechas (que no se desharán) y aún por
hacer.
Siguiendo una estrategia de divide y vencerás, la pregunta permite que
todo independentista vote a su opción sin que tenga dudas sobre qué marcar,
pero al obligarle a votar primero por otra cosa disfrazada como similar o paso
intermedio, le está dando un segundo voto. Así, como lo de Estado está
formado por cosas exhaustivas y mutuamente excluyentes, si no vence ninguna de
ellas en solitario, conjuntamente y por mayoría absoluta es muy probable que
sí.
Qué será lo que se aplique y cómo (o lo que se exija a España) quedará en
manos del intérprete, pero yo me iría haciendo a la idea de interpretaciones al
estilo “submarino como animal marino y vuelvo a tirar con otro referéndum
porque me da la gana”. Evidentemente, la falta de seguridad jurídica que
provoca un referéndum así es abrumadora. (...)
(5b) A la inversa tal truco no funcionaría. Si uno pregunta primero si se desea la independencia o no, lo que parece más lógico, y luego lo de “Estado” (signifique lo que signifique), se vería claramente que Estado es una subdivisión de “No independencia”, como un tipo concreto de relaciones internas de un país cuya soberanía original no se pone en entredicho.[4]
Por lo
tanto, la primera pregunta del 9N es un engaño y distracción que, mediante un
burdo truco lingüístico y que sea obligado su voto, mantiene la ilusión
nacionalista de que esto no es más que un “proceso”, un cambio gradual y casi
infinitesimal dentro de una línea continua en la que en un extremo está el status
quo y en el otro la independencia (visión que los barómetros del CEO
refuerzan con sus preguntas que van en esa línea).(...)
(6) Tal modelo en la votación de ayer de Escocia habría provocado una
victoria del nacionalismo. Sin cambiar nada y asumiendo que, puesto que
nada se lo impide, los independentistas seguirán votando a su opción, una
victoria ajustada del tal alternativa en formato SíSí (como del 46%) no sería
una derrota sino que incluso podría ser una victoria parcial.
Cuanto más se
aproxime al 50%+1, más probable es que algunos del “Sí al Estado” provoquen que
aún así la totalidad de “soberanistas” consigan una victoria para el
“confederalismo/federalismo/salir del sistema general” o el término que se use
en cada país para “quiero ser tratado con privilegios”. (...)
(7) Aplicado a otras cuestiones, tal modelo sirve para aprobar casi cualquier cosa. Si yo provocara un referendo para la nacionalización de la banca (ignoraremos las demás consideraciones sobre la legitimidad de tal cosa), es posible que no venciera en una pregunta clara y binaria.
No obstante, si
usara el modelo catalán, e incluyera esa opción -sin justificación alguna-
dentro de una más abstracta, ambigua y “moderada”, sí que vencería. El truco
estaría en preguntar si se desea más control del Estado sobre la banca y, en
caso afirmativo, si debería ser nacionalizada. Si no vences en el sí con la
segunda, es mucho más probable que sí en la primera, ya que todo voto para
aquella sirve también para esta y a ver quién dice que no a lo de más control.(...)" (Xavier Lastra, Puerta de Brandemburgo, 02/10/2014)
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