"La prensa de papel coincide en advertir la gravedad de la dimisión
irrevocable del primer secretario del PSC, Pere Navarro. Incluso en los
periódicos de Madrid la situación del socialismo catalán no pasa
inadvertida (...)
El momento socialista es terminal. El proceso soberanista, la presión
de ERC, la revuelta de las agrupaciones del interior, la falta de apoyo
del cinturón rojo, el desgobierno socialista central y los resultados
de las últimas elecciones europeas han barrido el último foco de
resistencia del socialismo catalán a embarcarse en el crucero a Ítaca de
Mas, Junqueras y Forcadell.
"Navarro se va, la crisis se queda", titula
el Avui; "Sin dirección", se lee en la primera de Ara. En El Periódico
afirman que "Navarro se borra", con una fotografía del púlpito
socialista de la calle Nicaragua de Barcelona vacío tras el velatorio.
En La Vanguardia la cosa es que "Navarro tira la toalla y deja al PSC sumido en la división".
El boquete es enorme. El PSOE pierde el referente catalán y el PSC
queda fagocitado por la fuerza de absorción del proceso soberanista,
otro punto para Junqueras. Sobre la espalda de Navarro eran visibles las
puñaladas desde hace meses y el linchamiento mediático no ayudaba
precisamente a la causa de un PSC independiente y renovado tras el
tripartito.
En La Vanguardia es Iñaki Ellakuría quien traza el perfil del personaje y las aristas del tránsito:
"Acostumbrado a la política municipal, en
una alcaldía de Tarrasa en la que se sentía cómodo y fuerte, Pere
Navarro asumió en diciembre de 2011 la dirección del PSC sin hacer
ruido, de forma accidental, casi por obligación y lealtad a un partido
que, entonces, ya empezaba a otear su negro porvenir tras el deprimente
epílogo de la etapa Montilla. (...)
El ocaso político de Navarro y su
pérdida de apoyo territorial no se entiende sin el proceso soberanista.
Su oposición a la consulta, apostando por una vía federal que tras
arduas negociaciones asumió el PSOE, ahondó su divorcio con los
críticos, quienes en dos ocasiones decidieron romper la disciplina de
voto en el Parlamento [autonómico] y que han llevado a cabo una dura
campaña de oposición.
La debacle de las europeas hizo sonar todas las
alarmas y precipitó los acontecimientos. Navarro intentó consensuar la
renovación del partido, un clavo ardiendo donde agarrarse, pero sólo
halló críticas a su gestión".
En La Razón Toni Bolaño afirma que "el PSC
está hundido. Las elecciones europeas lo dejaron en apenas 350.000 votos
cuando había llegado a conseguir en unas generales 1.600.000. La
división interna y las tensiones soberanistas lo tenían abierto en
canal. Algunas situaciones habían sido además mal gestionadas porque
'Navarro cada vez se encerraba más en sí mismo y sólo se fiaba de unos
pocos".
La suma de dimisiones, renuncias y pasos en falso del socialismo
en general plantea de entrada escenarios poco o nada esperanzadores,
dice el editorial de La Vanguardia:
"El futuro, hoy por hoy, no es nada
halagüeño para el PSC, como tampoco lo es para el PSOE tras la renuncia
de Rubalcaba a seguir dirigiéndolo, tal como se ha visto con el rechazo
de Susana Díaz a liderar el partido.
Son interrogantes trascendentales
que penden sobre una situación preocupante por el descenso de los
partidos centrales y la emergencia de los extremos ante la falta de
soluciones eficaces a la crisis económica y política. La dimisión de
Navarro cae en un terreno abonado para la incertidumbre.
La importancia
del PSC en Cataluña y del PSOE en España obliga a sus líderes actuales y
futuros a una reflexión en profundidad y a demostrar coraje para tomar
las decisiones pertinentes.
En momentos como estos hay que tener la
inteligencia y la valentía de afrontar cambios en el partido y propiciar
que la sociedad vuelva a confiar en unas organizaciones que han sido
fundamentales para el país en los últimos 39 años".
Rubalcaba ha rendido el último servicio al Sistema y está a punto de
entrar en los altares de la altura de miras y el sentido de Estado. Sin
embargo, la que ha liado en el PSOE aboca al PP a enfrentarse a los
expedientes del tipo catalán en solitario. (...)" (Pablo Planas, Crónica Global, Jueves, 12 de junio de 2014)
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