7/1/14

La resistencia a la monarquía no se hacía en defensa de las libertades nacionales de Cataluña, sino en nombre de los privilegios feudales

"(...) Los condados que Guifré el Pelós deja en herencia a sus hijos en el 897 eran unas demarcaciones feudales independientes de las que no se puede decir que constituían la nación catalana.

 Posteriormente, algunos de estos condados se rompen y surgen nuevas diócesis que acentúan su independencia en relación al Condado de Barcelona. Un detalle: el conde Borrell, al romper el lazo de fidelidad con Hugo Capeto, se autodenomina Duque y Marqués de Iberia y Duque de Iberia y de la España Citerior.

 A pesar de las evidencias, el mito de una Cataluña nación durante los siglos IX y X continúa vivo. ¿Quizá en 1988 no se celebró el Milenario del Nacimiento Político de Cataluña? Pero, ¿acaso es políticamente independiente la Cataluña medieval? No es lícito aplicar conceptos del presente -la independencia política, por ejemplo- al pasado.

 No se puede hablar de autogobierno en una época en que gobernaba -como podía- una monarquía absoluta. Y tampoco se puede hablar de la democrática Cataluña medieval cuando, como señala John Elliott, en toda Cataluña -una sociedad estamental- solo 90 individuos podían aspirar a las tres plazas de diputados, junto a 34 clérigos y 137 nobles. 

Vale decir que la resistencia a la monarquía no se hacía en defensa de las libertades nacionales de Cataluña, sino en nombre de unos determinados privilegios e intereses feudales amenazados por la monarquía. (...)"               (Miquel Porta Perales, Crónica Global, Jueves, 12 de diciembre de 2013)

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