Ya no habrá margen para el error. El caganer, la Moreneta, las espardenyes, los chupa-chups, la sardana o la barretina, son algunos de los 116 símbolos que la Consejería de Innovación, Universidades y Empresa incluirá en el Catálogo de Iconos Turísticos de Cataluña, según ha anunciado este viernes su titular, Josep Huguet.
Según Huguet, promotor del decreto recientemente aprobado por el que se exigirá un nivel alto de catalán a los profesores universitarios, el catálogo tiene una gran trascendencia porque servirá para promocionar la imagen de Cataluña, no solo a través de la Agencia Catalana de Turismo, sino como guía para las instituciones y empresas que utilizan la marca Cataluña para presentarse en el extranjero.
El político independentista espera que el inventario “inspire a todas las personas turística o emocionalmente fidelizadas con Cataluña y a los profesionales que se esfuerzan y trabajan para mejorar la actividad turística en nuesta casa”, ya que “nos encontramos ante un trabajo inédito que ha requerido de un gran esfuerzo de creatividad, imaginación y persistencia”.
“Con este trabajo sobre los iconos, dejamos un trabajo de país planificado. Es una propuesta de infraestructura de país, al servicio de la promoción internacional y turística, de impulso de la creatividad artesanal y artística, un instrumento de generación de negocio y de comercio”, ha subrayado Huguet durante la presentación.
En su elaboración, que ha durado dos años, ha trabajado una comisión de instituciones y expertos integrada por el Instituto de Estudios Catalanes (IEC), el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y el Fomento de las Artes y del Diseño (FAD), y estará disponible en noviembre.
Además de los 116 iconos, el catálogo propone otro medio millar de ‘los símbolos y manifestaciones más significativos de la identidad visual catalana que pueden ser útiles para proyectar Cataluña turísticamente’. Así, se incluyen todo tipo de iconos tangibles, intangibles o personajes ‘que definen a Cataluña como país, como pueblo y como destino turístico‘.
Según Huguet, el proyecto pretende reforzar “la singularidad y autenticidad de Cataluña, lo que nos ayudará a competir con otros destinos y a cambiar el modelo de cómo nos presentamos ante el mundo” porque en turismo “la marca no tiene futuro, en cambio la identidad, sí; sin identidad no se puede vender nada“. (...)
Se desconoce el coste final del proyecto pero, en 2008, el presupuesto inicialmente previsto era de 100.000 euros. Una ganga para el incansable combatiente del síndrome del sombrero mexicano y del españolismo recalcitrante." (lavozdebarcelona.com, 03/10/2010)
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