"(...) Ser ganador en votos --Maragall lo fue un par de veces-- no significa
ganar. Pero tradicionalmente da como rabia al ganador en escaños. (...)
Los datos del recuento que se empiezan a matizar son la pera. Y dibujan
dos fenómenos inesperados. Fenómeno inesperado 1): el PDeCAT chulea a
ERC. El electorado procesista, al que en 2015 se le prometió la indepe y
en 2017 la autonomía, ha vuelto a comprar. Y, en la compra, ha
considerado que el exilio es mas sufrimiento que la cárcel. Fenómeno
inesperado 2).
C's gana en votos, pero también en escaños. Al final, 37.
El último se lo manga, en lo que es una metáfora de lo que ha pasado
esta noche, al PP, el partido que, al parecer, ha pagado el Piolín
System y los 155 Awards. C's, un partido nacionalista esp --me temo
que-- radical, fundado en 2006 para solventar la tibieza del PP hacia la
reforma del Estatut y el hecho que Esp se resquebrajara non-stop, ha ganado.
C's
parece ser el partido en Cat que más y mejor ha rentabilizado ese
resquebraje de suelo patrio anunciado en 2006. Lo ha rentabilizado, de
hecho, más que la Oficina de Turismo Argentina rentabiliza el
resquebrajamiento anual del glaciar Perito Moreno. Los resultados son
impresionantes.
Más de un millón de votos, la opción mas votada en tres
de las cuatro capitales, y arrasando en el Cinturón ex-Rojo de Europa.
Se trata de un cambio de paradigma. Por primera vez un partido
nacionalista esp gana las elecciones. Es más, por primera vez, un
partido no catalanista --el PP cat, en sus estatutos, lo es-- es el
primer partido cat. (...)
La victoria de C's, en todo caso, no supone la derrota del procesismo,
que igual, si deja de sacarse lo ojos y cambia de candidatos, puede
formar algo parecido a un Govern. En minoría o no.
Pero esa victoria,
junto a los exitosos resultados de JxC explican que el Procesismo no era
una ventana de oportunidad para las izquierdas cat y esp, sino una
lógica de derechas nacionalistas.
Explica que la corrupción --llamativa
en la sucesora de CDC, si bien C's ha tenido también problemas,
silenciados, con su financiación-- es un tema solventado ya
electoralmente, del pasado. Y que lo único importante, mañana a primera
hora, son las banderas. La crisis de representación, la crisis del R'78,
verbalizada en 2011, parece ser que ha sido reconducida.
O, incluso,
superada, en Cat. A través de banderas, que han permitido el crecimiento
de la derecha esp y la derecha cat en Cat, una sociedad ha decidido que
los problemas asociados a la mayor crisis económica, política,
democrática y social en décadas han sido solventados, por ambas
derechas, con esa maravilla denominada Procés.
Frente al Hotel Plaza hay fiestuqui. La derecha esp en BCN, desde los
mundiales de Sudáfrica o el Concilio Eucarístico, no tenía mucho que
celebrar. Hoy, pues sí. La fiesta la paga PP. Y, al parecer, contento.
Todo sigue igual que en 2015. Sí. Pero radicalmente diferente, me temo." (Guillem Martínez, CTXT, 22/12/17)
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