11/9/17

Josep Borrell: "Los ciudadanos no deberían participar en el referéndum"

"Josep Borrell (Puebla de Segur, 1947) es expresidente del Parlamento Europeo y exministro socialista de Obras Públicas. Este miércoles ha presentado el libro Escucha, Cataluña, Escucha, España en el Centro Cultural Catalán Blanquerna de Madrid junto a los otros coautores: el exministro de Asuntos Exteriores del PP Josep Piqué; el catedrático en Derecho Constitucional, Francesc de Carreras; y el notario Juan José López Burniol.  (...)

-- En el libro usted define el referéndum como un ejercicio de irresponsabilidad colectivo para mantener la tensión. ¿No hay nada más?


-- Los referéndums son una cosa muy seria, que se utilizan después de un proceso con garantías democráticas, y este no es el caso. No es un procedimiento que cumpla con los requisitos que establecen ninguna de las normas a las que se apela: las resoluciones de las Naciones Unidas o de la Comisión de Venecia las utilizan para mantener la tensión y como un argumento más para demostrar que el Estado español no respeta democráticamente Cataluña. Para reafirmar el discurso nacionalista. Pero el referéndum en estas condiciones no sirve para nada.

-- ¿Cree que se debe impedir el referéndum?

(...)  -- Solo sé que el Gobierno ha dicho que no se celebrará y supongo que tiene pensado de qué manera impedirlo. En todo caso lo que hay que hacer es no participar. Los ciudadanos conscientes no deberían participar, y eso es lo que yo voy a defender, y también el PSC y los partidos constitucionales. 

Este no es un acto que tenga garantías democráticas y si el Tribunal Constitucional declara que no es acorde con la Constitución pues no hay que participar en un acto así. No servirá para nada. El Gobierno no sé qué hará, pero sí sé lo que deben hacer los ciudadanos, que es no participar. 

-- El éxito del procés también ha sido apelar a las emociones. En este libro no se apela a un sentimiento de pertenencia común a España.

-- Hay gente que tiene muy emocionalmente asumida la independencia y será insensible a cualquier razonamiento y le dará igual que los argumentos independentistas sean falsos. Pero luego habrá otra gente que sí será sensible a la razón. Partir de la base de que nadie va a escuchar ninguna razón significaría aceptar que vivimos en un universo invivible, donde la racionalidad no cuenta. Para algunos no cuenta, pero para otros esperamos que sí. Es verdad que vivimos en la época posfactual, donde los hechos no cuentan mucho.

El otro día me decía un politólogo americano que el éxito de Trump se puede resumir en aquello de este señor miente, lo sé, pero estoy de acuerdo con esa mentira. Pues sí, hay gente que le da igual que le digas que Junqueras miente. Entonces, no hay nada que hacer. Pero para alguna gente sí tiene sentido y valor conocer la realidad de las cosas, y las ventajas y los inconvenientes de la realidad que se plantea.

-- En el libro también plantea que el problema es entre catalanes. Más allá del reduccionismo entre Cataluña y España.

-- La sociedad catalana está dividida en dos, aunque los independentistas lo nieguen y apelen a un solo pueblo no es verdad. La sociedad catalana está dividida en dos, partida por la mitad, rajada en vivo por esta cuestión. Un 45% es muy activo. Los independentistas no son mayoría pero son muy activos, pero hay otra mitad que nunca se ha mostrado a favor de la independencia. En las elecciones que calificaron de plebiscitarias se vió.

 El 52% no votó a favor de la independencia. Además, geográficamente también estamos divididos. Si toda Cataluña fuera como la Cataluña interior, donde vive muy poca gente, probablemente el independentismo sería mayoritario. Pero en la Cataluña metropolitana la mayoría de la población no es independentista, pero hace menos ruido.  (...)

-- Pues volviendo al libro. Usted sitúa el origen del conflicto en el proceso de construcción identitaria hecho por Pujol, y no tanto en el argumento recurrente de la sentencia del Constitucional sobre el Estatut.

-- La sentencia del Estatut es un hecho puntual, que forma parte de un proceso largo y continuo. Empieza conscientemente Pujol desde el primer momento que se sentó en el Palau de la Generalitat. Tenía muy claro que su objetivo final era el que era, pero no podía decirlo, pero suponían las bases para que se llegara a él.  (...)"               (Entrevista a Josep Borrell, Laura Fábregas, Crónica Global, 07/09/17)

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