"Leo en Crónica Global
la información de Alejandro Tercero sobre ese libro de Lengua i
Literatura de 3º de ESO de la Editorial Casals en el que se instruye a
los catorceañeros catalanes acerca de las maldades del bilingüismo.
Y,
en concreto, del llamado «bilingüismo social», que no es, como cabría
suponer, el existente en el seno de una sociedad cualquiera donde se
hablan dos lenguas, sino el que se da en una sociedad donde «conviven la
lengua propia y otra forastera». Y es que toda sociedad de esas
características posee, según el manual, una lengua propia y otra que no
llega a tanto.
¿Verbigracia? Cataluña, claro. Pero hay más, porque esa
lengua que no llega a tanto no ha caído del cielo. Atiendan a lo que
dice el libro en cuanto a su origen, como seguro que atienden esos
chavales a los el libro que va destinado: en Cataluña «a la lengua
propia, se ha añadido otra (por migraciones, imposición militar…)».
No
es de extrañar que algunos padres se hayan sentido ofendidos e
indignados. La palabra «migración» remite a pobreza, y hoy en día casi
casi a patera. En cuanto a la «imposición militar», qué les voy a
contar. (...)
Así se ha construido la Cataluña actual. Diseminando el odio hacia el
otro, hacia el que no es propio porque tampoco lo es su lengua, hacia el
que no llega a tanto porque tampoco su lengua le alcanza. Y se ha
construido, sobre todo, a base de puntos suspensivos. En el país del «tu
ja m’entens», cualquier sobreentendido es una certeza, cualquier
suposición un hecho." (Xavier Pericay, 27/09/2014)
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