16/1/14

La mayoría de las mujeres mayores de mi pueblo saben que he pertenecido a ETA y que he asesinado, pero todas quieren darme besos por la calle

"(...) Decenas de miles de vascos, directamente ligados al entorno del nacionalismo y del terrorismo autóctonos, dicen públicamente, una vez tras otra, que desean que se cumplan los planes que ETA siempre tuvo para gobernar esta región, que quieren que los terroristas de ayer se conviertan en los líderes de nuestro futuro y que buscan que, definitivamente, los “nuevos tiempos”, que a decir de algunos vivimos, vengan marcados por el sello de la infamia y la atrocidad.

 Kandido Azpiazu, un matarife etarra que se pasea tranquilamente por las calles de la localidad guipuzcoana de Azpeitia mofándose siempre que puede de la esposa de Ramón Baglietto, el hombre al que asesinó, ha expresado muy claramente esta idea:
 “La mayor parte de la población me apoya a mí, y no a esa señora (refiriéndose a Pilar Elías, la mujer del hombre al que mató). ¿Por qué habría de sentir algo por ella?, ¿Por qué habría de importarme lo que ella piense?

 La mayoría de las mujeres mayores de mi pueblo saben que he pertenecido a ETA y que he asesinado, pero todas quieren darme besos por la calle”. 

 Toda la infamia que durante los últimos meses se está vertiendo en el País Vasco, con la aquiescencia activa de muchos, la comprensión cobarde de otros y la ignorancia cómplice de bastantes, habla de una sociedad que desea pasar página a cualquier precio, pero también pone al descubierto un tejido comunitario purulento en el que lo malo no es la querencia de muchos al olvido, a la desmemoria, a la equiparación entre víctimas y verdugos o a la búsqueda de la máxima impunidad para los terroristas.

 Lo peor de todo es que demasiados de los hombres y mujeres que cotidiana, anónima y orgullosamente se pasean por las calles donde la banda terrorista ha asesinado a casi un millar de personas anuncian a los cuatro vientos que desean para sus descendientes una sociedad de futuro liderada en comandita por dirigentes del PNV éticamente mezquinos que, en privado, reconocen que nada o muy poco hicieron cuando tanto había que hacer contra ETA y, por otro lado, por quienes, directamente, han jaleado, celebrado, aprobado y alentado todos y cada unos de los crímenes terroristas. (...)"           (Euskadi Información Global, 14/01/2014)

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