"De vez en cuando aparecen en las redes sociales de internet vídeos que
tienen éxito y se dice de ellos haber alcanzado un número de visitas
realmente notable como para suponer que su mensaje puede conseguir influir en la sociedad.
Esta vez ha sido uno de una chica muy joven y muy mona dando un mensaje de buen rollito. A saber, que en su Andalucía natal le enseñaban desde pequeñita a odiar a los catalanes.(...)
De entrada, la presentación queda bastante cómica. Mis orígenes me
permiten distinguir perfectamente el acento andaluz de la imitación de
acento andaluz, que es lo que hace ella. Pero luego, al escucharla dice
uno:
¡Qué casualidad! Una persona que ha llegado a Cataluña hace meses
con los proyectos y preocupaciones de cualquier persona de su edad y,
precisamente, lo que más le ha interesado ha sido ponerse a defender, o
al menos justificar, la independencia de Cataluña, muy puesta ella en el
lenguaje de los políticos catalanes, y recitar a pies juntillas todo el camelo de aquel patriarca que gobernó Cataluña durante tanto tiempo:
que si hay que integrarse en la sociedad catalana, que si hay que pedir
a los catalanes que te hablen en catalán porque estás deseando
aprenderlo, que si hay que estar agradecido a quien nos da trabajo, que
pensar diferente al catalanismo es odiar a los catalanes o como mínimo,
desconocer Cataluña.
Es decir, todos los esquemas del pujolismo
radicalmente contrarios a los de una sociedad abierta donde no hay
relaciones de vasallaje, donde cada individuo es un mundo y tiene su
aportación singular e insustituible, de acuerdo a su experiencia y su
historia personal, a la vida colectiva.
Intentando que no se note el engaño, la chica hace algunos esfuerzos para despistar soltando algunas frases de buen rollito,
como que todos los radicalismos son malos, y demás lugares
comunes. Obviamente nos encontramos ante uno más de los productos de agitprop
del nacionalismo catalanista, preparado por alguna de las entidades
ampliamente subvencionadas con nuestros impuestos, donde hay gente con
el suficiente tiempo libre como para maquinar un bodrio así. (...)
No voy a negar que desde el resto de España hay reacciones
impresentables ante la forma de actuar de los políticos catalanes. Pero
en el resto de España, la idea de la secesión de Cataluña será sentida
siempre (en mi opinión, con todo derecho) como una bofetada.
Y por
desgracia, muchas veces, el nivel cultural no da como para una respuesta
verdaderamente inteligente. Pero eso no justifica, ni mucho menos, decir falsedades insultantes como que las familias andaluzas se dedican a inculcar a sus hijos odio hacia nadie.
¿Qué se pretende? Ya lo expliqué en un artículo anterior. Estos trileros de las fibras más primitivas del ser humano no hacen victimismo, hacen otra cosa muy distinta que se llama chantaje moral.
Quieren conseguir que quien no se identifique con los proyectos
políticos del catalanismo vayamos por la vida con la cabeza gacha
pidiendo perdón por unos pecados imaginarios y esperando la redención a
base de subirnos a su carro.
Y de esa manera, unas ideas en otro tiempo
minoritarias, se van inoculando en la sociedad, haciendo que todo
debate, todo asunto colectivo gire en torno a sus obsesiones." (lavozdebarcelona, 19/04/2013)
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