"¿Pudo Eurovegas llegar a ser un símbolo de la Catalunya presidida
por el rei Artur (Pilar Rahola dixit), el president de la Generalitat
que se rió en sede parlamentaria del modo de hablar castellano de los
niños andaluces y gallegos sin posterior petición de disculpas?
¿Lo es, es un símbolo de esta Catalunya, la estatua (usualmente
defecada por informadas e insumisas palomas) de don Francesc Cambó,
ubicada en una vía principal de la ciudad, no muy lejos de una avenida
que lleva su nombre y del centro de tortura y represión de la Brigada
Política Social, la DINA del fascismo hispánico-catalán, (...)
¿Fue un símbolo de Catalunya el fiel franquista, hasta el final de
sus días, noches y sustantivos negocios, Joan Antoni Samaranch? ¿Lo es
el Museo o similar que lleva su nombre en la Barcelona postolímpica?
¿Sigue siendo símbolo del país su despedida institucional?
¿Es
un símbolo de la actual Catalunya Unió Democràtica, el partido que ha
aceptado su financiación irregular y sus innumerables irregularidades,
tan y tan interseccionadas con oscuros y lucrativos negocios y con el
desfalco continuado del dinero público?
¿Es símbolo de
Catalunya el inmenso poder de la escuela concertada? ¿Lo es la medicina
privada, concertada o no, en el país de don Boi Ruiz, el conseller
depredador de los bienes comunes?
¿Es un símbolo de la
Catalunya de tota la vida La Caixa, Caixabank, la institución que con
tan mimo acoge y cuida la esposa del yernísimo, la hija de la primera
autoridad del Estado borbónico, el descendiente de la saga monárquica
que resultó vencedora en 1714?
¿Lo es acaso ESADE, la escuela
de altos negocios?
¿Es un símbolo de esta Catalunya la institución que
acogió afablemente en su seno los compases iniciales –y seguramente
momentos del desarrollo posterior- del diseño de la trama
Urdangarin-Borbón-Torres, reconocida e icónica escuela de emprendedores
que incluso doctoró al señor Torres en sus aulas y con sus tribunales?
El apoyo del partido de gobierno en Catalunya, CiU, a la
contrarreforma laboral, una de las leyes más antiobreras aprobadas en
estos últimos cincuenta años en Europa y en el mundo, ¿es también un
símbolo de la Catalunya actual? ¿Los neoliberales son los amos, reales y
simbólicos, de esta “nueva Catalunya”?
¿Es también símbolo de
esta Catalunya de los negocios el infame y filieteo silencio
institucional ante huelgas obreras como las realizadas, con riegos
indudables, por los trabajadores de Telefónica para pedir y exigir la
readmisión de su compañero Marcos despedido por enfermar?
¿Es
un símbolo de esta Catalunya el paro, la pobreza, la extrema pobreza y
las desigualdades crecientes? ¿Lo es la intención inicial del gobierno
de impedir la tramitación de una Iniciativa Legislativa Popular en torno
a una Renta de Subsistencia Garantizada según reza el propio Estatut?
¿Es un símbolo de la Catalunya de don Mas las insultantes
declaraciones del conseller Boi Ruiz, reafirmado en su cargo tras las
elecciones de 2012, sobre la salud como un no derecho ciudadano?
¿Consentir una infamia así es símbolo de esta Catalunya?
¿Son
símbolos también de esta Catalunya de las mil y una maravillas las
actuaciones represivas de los Mossos, comandados por Felip, el Puig, y/o
políticos institucionales afines, así como las pérdidas de visión de
algunos de sus ciudadanos resistentes, indignados y enfadados? ¿Lo son
también las detenciones arbitrarias de estudiantes que ejercían su
derecho a la huelga en convocatorias generales?
¿Es un símbolo
por excelencia de esta Catalunya la ciudad que dice y proclama ser, con
impúdico y mercantil lema neoliberal por excelencia, la millor botiga
del món?
¿Y el senyor Millet? ¿También el señor Millet es un
símbolo de esta Catalunya? ¿Cómo el señor Xavier Crespo por ejemplo, o
la misma sede central embargada de Convergència?
¿Y los
desahucios? ¿Son también símbolo de esta Catalunya de las altas
finanzas? ¿Son comparables los gritos de protesta a la violencia que
utiliza la Banca, los banqueros, sus ejecutivos y sus prolongaciones
represivas, en los desahucios? ¿Mohamed Aziz es un contra-símbolo de esa
Catalunya elitista?
¿Los hachazos sociales son también un
símbolo de esa Catalunya que canta ser rica i plena? ¿Lo son las
expulsiones de trabajadores en las Universidades o en los centros de
primaria y secundaria? ¿Lo es la degradación programada de la enseñanza
pública?
Las 400 familias que, según don Félix Millet, persona
informada donde las haya en estos asuntos, mandan realmente en
Catalunya, ¿son ellas también un símbolo de Catalunya? ¿De qué
Catalunya? ¿De la Catalunya de Joan Comorera, de Joan Salvat, de López
Raimundo, de Teresa Pàmies? ¿De la Catalunya de Manuel Sacristán y
Francisco Fernández Buey? ¿De esa Catalunya? ¿Tenía razón Erich Fried
cuando sospechaba de esas falsas democracias que marginan a la
ciudadanía popular?
La duda principal, como los verbos en
alemán, viene al final en todo caso: ¿cómo es posible que el president
de la Generalitat sea capaz de atizar el fuego del patriotismo más
abyecto, más ruin, más filisteo, señalando que investigaciones
judiciales en marcha contra los tejemanejes del primogénito Jordi Pujol
Jr y el (¡nada menos!) secretario general de Convergència Democrática de
Catalunya (que ayer compareció durante más de 10 horas ante la justicia
acompañado de la plana mayor de su Partido) son un ataque a Catalunya
porque detrás de todo ello, afirma sin más consideración y sin prueba
alguna, está el nombre del ex presidente de Banca Catalana, “Jordi
Pujol”, que es sagrado, sostiene, un símbolo, un gran símbolo del país,
de su noción de país, de su Catalunya neoliberal, corrupta hasta el ADN,
elitista e “independiente”?
¿Y no pasa nada? ¿Y ya está? ¿Y
adelante con la transición nacional, el derecho a decidir no se sabe muy
bien qué, el soberanismo sin soberanía, el sionismo cuando es necesario
y la liturgia gastada sobre la España que nos explota y oprime? ¿No
habría que pedir alguna responsabilidad?
Alguien que, meditadamente,
ayudado por sus “muy certeros” y serviles consejeros, proclama tal
disparate, ¿puede seguir siendo president de Catalunya? ¿De esta nueva
Catalunya? Los miembros que no han perdido la vergüenza de esa Comisión
de Transición, ¿no deberían decir algo sobre esta nueva infamia
política? ¿Así se construye y defiende un país y a sus ciudadanos?
¿No equivale esta consideración a afirmar que algunos ciudadanos, los
molt però que molt honorables, están por encima de la ley? ¿Cómo el
Borbón por excelencia? ¿De eso se trata, de autoridades, de personajes
poderosos, de grandes poderes denominados símbolos, que están más allá
del bien y de mal? ¿Son intocables? ¿Son los intocables?" (Salvador López Arnal, Rebelión, 19/04/2013)
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