Los belgas y los iraquíes están unidos a partir de ahora por una misma incapacidad de formar un gobierno de unidad nacional después de muchos meses. La situación es ciertamente más desesperada en Irak, a causa de la violencia, pero ¿no podría ser en realidad más grave en Bélgica, en términos de identidad nacional? La nación es un referéndum que se celebra cada día, decía Ernest Renan. Si, día tras día, el resultado del referéndum es negativo, el divorcio se convierte en inevitable.
Ya ha pasado el momento de examinar las bien conocidas causas de la situación presente. La arrogancia irresponsable de unos, la humillación de otros, la inversión de complejos de superioridad e inferioridad entre las dos comunidades, la complejidad del problema de Bruselas, la “traición” de ciertos políticos que, carentes del suficiente sentido de Estado, son incapaces de “resucitar” la nación… Ya todo está dicho. Y si los habitantes dejan de definirse a sí mismos como belgas, Bélgica está muerta." (PressEurop, 14 septiembre 2010, citando a Les Echos París)
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