17/3/20

Y el coronavirus mató el soberanismo... Torra reclama a Pedro Sánchez su propia cuarentena identitaria... cousas veredes

 "El proceso tendrá que esperar. La epidemia margina el conflicto.

 Al margen de la posición que los ciudadanos y los dirigentes políticos de Catalunya puedan tener sobre las reivindicaciones del independentismo catalán, es evidente, según opinan muchos de estos líderes, que la situación creada por la actual emergencia de la epidemia del coronavirus implica que estas reivindicaciones queden aparcadas por el momento.

Diversos dirigentes políticos comentan que, por una parte, la totalidad de los esfuerzos y de los efectivos de la maquinaria de la Generalitat de Catalunya, deberán tener en estos momentos como prioridad absoluta la puesta en marcha de medidas que puedan ser eficaces en el marco de la ofensiva de la administración catalana para detener el avance de la enfermedad.

Y por otra parte, sería un error gravísimo, según opinan estas mismas fuentes, plantear cuestiones de tipo político que puedan provocar divisiones y enfrentamientos cuando es absolutamente necesaria una actuación unitaria. Es otro argumento para colocar en un plano secundario las cuestiones relacionadas con las reivindicaciones independentistas."          (e-notícies, 13/03/20)



"(...) Las reivindicaciones sentimentales y territoriales adquieren ahora una dimensión grotesca y 'frivolona'. 

Delante de un problema “de verdad” palidecen las ideaciones y maquinaciones superfluas. 

 El coronavirus ha golpeado a la sociedad del bienestar. Y buena parte de la sobreactuación define la fragilidad psicológica de Occidente, aunque la pandemia también desmiente las causas gratuitas y emocionales. El nacionalismo era una manera de entretener la comodidad y de recrearse infantilmente en la aventura de la tierra prometida, subordinando las tareas de Gobierno necesarias a la consagración de un objetivo ilusorio y mesiánico.

Es el contexto tragicómico en que Torra reclama al Estado central que se confine Cataluña, no ya considerándola un territorio distinto de las demás comunidades, sino perpetrando un absurdo atajo a la expectativa de la independencia: ya que Madrid nos la niega, por lo menos que nos aísle. Y que vivamos la pandemia en un estado de excepción particular.

Cataluña definiría de esta manera su propia cuarentena identitaria. Y Sánchez debería concederle el estatus, acaso como argumento precursor del proceso soberanista. Transcurrida la enfermedad, superado el estado de sitio, la patria catalana haría las cuentas con la historia y con la histeria.

 No cabe expectativa más ridícula ni mayor escarmiento a la creación de un problema territorial y nacionalista. El coronavirus ha roto las convicciones más vehementes. (...)

Cataluña es España. Y España es Cataluña, no ya por las evidencias históricas y culturales, sino porque la amenaza de un virus oriental ha ridiculizado el discurso de la identidad y de la excepción, más todavía en el contexto de una sociedad globalizada en estado de pánico que apela a los mecanismos de la solidaridad más cercana e inmediata. (...)

El soberanismo representa un ejemplo inequívoco de la liviandad y estulticia que se concede una sociedad pujante y henchida, más allá de haberse convertido en el ejercicio de ilusionismo con que los líderes catalanes se han desentendido de la crisis económica, de la seguridad, de la inmigración y de los prosaicos problemas cotidianos.  

Al menos hasta que el coronavirus ha puesto a prueba el sistema sanitario y educativo que caracteriza la propia transferencia de competencias. Es una vergüenza que Torra se esconda detrás de Sánchez, con la poca sombra que aporta el precario anfitrión de la Moncloa. Y es un escándalo que utilice la epidemia para reclamar un confinamiento identitario camino de la patria prometida."                     (Rubén Amón, blog, El confidencial, 15/03/20)

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