"Como les ocurre a todos los políticos, a Nicola Sturgeon no
le faltan enemigos, más bien todo lo contrario. Pero hasta sus más
feroces rivales reconocen que es la líder más intuitiva, inteligente y
hábil de estas islas, la que mejor comunica, se anticipa a los
acontecimientos y elabora estrategias coherentes. Con su respuesta a la
epidemia lo ha confirmado una vez más.
Antes de que estallara la crisis del coronavirus, la primera ministra escocesa había pedido la celebración de un segundo referéndum de independencia este mismo año, Boris Johnson se lo había negado categóricamente, y el SNP se
debatía internamente sobre cómo hacer para conseguir la consulta, si
esperar a las elecciones autonómicas del año que viene o proceder a una
votación “a la catalana”, no consensuada con Londres o de carácter
consultivo, como forma de presión. Algunas voces incluso proponían una
declaración unilateral de independencia.
El Covid-19 ha acabado de cuajo con el debate y con
la polémica. “La política de partido nunca me había interesado menos
que ahora”, ha declarado Sturgeon, al tiempo que ponía en pausa los
planes relativos a la búsqueda de la soberanía “para concentrar los
esfuerzos en combatir la enfermedad”. En Escocia hay diez muertos y 419
infectados.
El premio al gesto de Sturgeon es que se ha ganado el apoyo y el respeto
unánimes de toda la oposición. “Bien sabe Dios que tenemos muchísimas
diferencias sobre muchísimos asuntos, pero confío plenamente en su
liderazgo para sacar al país de esta crisis”, ha dicho Jackson Carlow, el dirigente del Partido Conservador Escocés. Willie Rennie,
su homónimo liberal demócrata, reconoce “sentirse tranquilizado por la
actitud profesional de la primera ministra”, y ha pedido a toda la
ciudadanía que la escuche y siga sus consejos. El laborista Richard
Leonard dice que “de esta sólo podemos salir remando juntos”. (...)·" (Rafael Ramos, La Vanguardia, 23/03/20)
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