"Ante una situación tan compleja, lo razonable, atendiendo únicamente a
consideraciones democráticas, es que el pueblo catalán se pronuncie en
un sentido o en otro. Una demanda de secesión es un asunto muy grave y,
si se lleva a la práctica, se trata de un proceso de amputación
irreversible del Estado original.
Una decisión tan trascendente no
puede tomarse simplemente mediante negociaciones entre los
representantes. Es preciso que el pueblo se defina en torno a una
pregunta clara, consensuada y sin trampa. (...)
El resultado del referéndum no cierra la cuestión de la independencia.
Si gana el no, la demanda debe quedar hibernada un tiempo considerable.
Si gana el sí, es necesario iniciar negociaciones al más alto nivel
entre fuerzas políticas catalanas y españolas para gestionar en qué
condiciones y con qué garantías se puede llevar a cabo la separación. (...)
A mi juicio, los socialistas catalanes podrían encontrar
una posición propia defendiendo un referéndum por razones no
nacionalistas, sino democráticas. Entre los partidos nacionalistas
catalanistas (CiU y ERC) y el partido nacionalista español (PP), el PSC
podría defender una posición democráticamente impecable, según la cual
el referéndum es preciso para encauzar y procesar una demanda política
que, en el momento actual, goza de un apoyo popular considerable.
Por descontado, un partido catalán como el PSC no podría quedarse en
una posición puramente procedimental. Si llegara a convocarse el
referéndum, tendría que tomar una posición al respecto." (Ignacio Sánchez-Cuenca, Eldiario.es, 03/10/2012)
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