"Una vez convencido de que el argumento sentimental estaba agotado, el
nacionalismo catalán -cuyo icono actual encarna el presidente en
funciones de la Generalidad, Artur Mas- apeló al bolsillo para ganar
adeptos a su causa. En ese sentido, el mensaje del ‘España nos roba’ se ha venido cultivando en los últimos años con un notable éxito.
Sin embargo, a poco que se profundiza en el discurso del agravio
económico, cualquier análisis descubre que se trata de una falacia. Así,
si hace diez días era UBS, uno de los bancos más importantes del mundo, el que auguraba un escenario ‘sombrío’ y ‘desastroso’
para una hipotética Cataluña independiente, este viernes ha sido JP
Morgan Chase, uno de los principales bancos de inversión a nivel
internacional, el que ha señalado que la secesión de Cataluña no
mejoraría su situación fiscal.
Un informe emitido este viernes por la delegación en Londres del banco estadounidense, y que ha adelantado Vozpópuli, analiza algunas cuestiones en torno al debate secesionista que CiU ha activado en las últimas semanas en Cataluña.
JP Morgan Chase llega a la conclusión que el supuesto apoyo
mayoritario de los catalanes a la secesión no es creíble; destaca que es
ilegal convocar un referendo independentista en Cataluña y que, en todo
caso, este no se celebraría a corto plazo; recuerda que, en caso de
secesión, Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea; considera que CiU se conformaría con una mayor autonomía fiscal para la Generalidad
y con una reducción de las transferencias interregionales; y advierte
de que esto daría pie a que otras CCAA, e incluso otros países de la UE,
pidiesen lo mismo.
‘Es improbable que Cataluña mejore significativamente su situación fiscal’
El banco parte de las balanzas fiscales del año 2005 según el método del flujo monetario, el método más favorable a los planteamientos nacionalistas y reivindicado habitualmente por CiU,
que arroja un déficit fiscal del 8,7% del PIB. ‘Desde ese punto de
vista, avanzar hacia la independencia sería beneficioso’, indica el
informe, pero advierte de que este cálculo contiene importantes ‘sesgos’:
‘Los impuestos corporativos son pagados en las regiones donde están localizadas las sedes centrales aunque las actividades estén localizadas en otros lugares, y el IVA es recaudado donde se realiza el consumo. Cataluña es una región que atrae tanto las sedes centrales (Barcelona es la sexta área urbana más poblada de la UE) como el consumo (vía turismo). No está claro hasta qué punto estos efectos distorsionan realmente el balance fiscal de Cataluña, pero no hay duda de que el sesgo es negativo, mostrando de esta forma mayores transferencias netas al Gobierno [de las que realmente hay]‘.
Por otra parte, en caso de una hipotética independencia, habría que valorar los costes que actualmente asume el Gobierno,
por ejemplo en ámbitos como administración, defensa o seguridad
doméstica, y que según JP Morgan Chase serían, en un cálculo a la baja,
del 5,8% del PIB de Cataluña.
Así, ‘en un escenario favorable’, es decir, ‘con
unos costes de transición [hacia la independencia] mínimos’, en ausencia
de ‘una ruptura significativa del comercio con el resto de España’ -lo
que sería altamente improbable-, tomando como referencia el déficit
fiscal por el método más favorable a los intereses nacionalistas, y
calculando los costes que asume el Gobierno de forma moderada, considera
que el beneficio de la secesión no alcanzaría el 3% del PIB.
Y concluye que, ‘a largo plazo, una Cataluña independiente o autónoma puede ser fiscalmente creíble,
pero hay dudas y costes reales de transición en el corto plazo. Es
improbable que Cataluña mejore significativamente su situación fiscal’.
Un largo proceso que traerá incertidumbre
El banco estadounidense señala que el sentimiento independentista ha
aumentado en los últimos años (para lo que cita diversas encuestas de El Periódico y de La Vanguardia), pero considera que este repunte se debe a la crisis económica
y a un sistema de financiación autonómica que es ‘políticamente
insostenible’ (aunque rechaza el planteamiento de ‘los nacionalistas’ en
el sentido de que la Generalidad es rescatada ‘con su propio dinero’).
Por ello, califica esas encuestas de ‘poco fiables’, y ‘duda’
que haya una mayoría que apoye la independencia, aunque hay una
‘tendencia’ que es ‘preocupante para España’. En cambio, sí considera
que existe una ‘amplia demanda’ para ‘renegociar la relación de Cataluña
con el Estado español’.
JP Morgan Chase cree que si CiU gana las elecciones del 25N tratará de plantear el referendo independentista más cerca del final que del principio
de la próxima legislatura autonómica, puesto que ‘el apoyo expresado a
favor de la independencia todavía no ha superado el 50% durante un
período prolongado, y CiU solo puede confiar en el resultado si aquel se
mantiene de forma prolongada en el 55-60% o superior’.
Además, descarta que CiU trate de conseguir la independencia con la
actual crisis económica y, en cualquier caso, ‘las cuestiones
funcionales para acordar y preparar un referendo podrían llevar varios años‘.
‘Los inversores deberían esperar que el tema cristalice hacia finales
de 2014, como muy pronto, y seguir siendo una fuente de incertidumbre
hasta entonces’, añade.
‘Dudas sustantivas de que el referendo sea posible’
El informe advierte de que ‘hay dudas sustantivas de que el referendo
sea posible’, puesto que la Constitución no permite hacer este tipo de
consultas. Eso sí, ‘si el Gobierno se esconde tras objeciones
constitucionales’, habrá un crecimiento del independentismo en Cataluña,
augura, y no descarta ‘la posibilidad de que el Gobierno de Rajoy maneje mal la situación‘.
También tilda de ‘probable’ la salida de Cataluña de la UE si se produjese la secesión. Y aunque la comisaria de Justicia, Viviane Reding,
ha mostrado ‘una actitud constructiva’ de cara a un futuro ingreso en
la UE de una hipotética Cataluña independiente, el proceso llevaría un tiempo ‘considerable’ con ‘dificultades’ y ‘costes significativos’ en el mejor de los casos.
Un ‘precedente’ para el resto de CCAA y para la UE
JP Morgan Chase cree que, ‘dado el alcance de las dificultades
políticas, legales y fiscales, el camino a seguir por Cataluña es más
probable que vaya hacia una mayor autonomía fiscal en vez de la plena independencia‘.
‘El hecho de que la opción de la independencia parezca creíble (si no
necesariamente atractiva), aumentará la probabilidad de que la región
asegure fuertes acuerdos de autonomía’, añade.
El informe destaca que la Generaldad podría avanzar hacia un modelo ‘similar’ al que tienen el País Vasco y Navarra, que ‘limita las transferencias fiscales’ al resto de CCAA. Sin embargo, esto tendría ‘implicaciones importantes’, no solo en ‘la situación fiscal del Gobierno’:
‘Establecería un precedente de cara al futuro, que afectaría a la capacidad de Madrid de controlar a las otras 16 regiones, las más ricas de las cuales podrían estar alentadas a pedir mayor libertad fiscal’.
Además, ‘esto abre una cuestión política mayor en la zona euro; esto
es, si Cataluña no está preparada para subvencionar a las regiones más
pobres de España, ¿por qué deberían estarlo Alemania u otros países del norte de Europa?‘,
o incluso otros países del FMI -como China- en relación a la UE. JP
Morgan Chase concluye que la posición del nacionalismo catalán podría
estar ‘abriendo el camino’ a un debate sobre ‘el mandato político’ de
las transferencias entre estados miembros de la UE." (lavozdebarcelona.com, 29/10/2012)
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