"La huida hacia adelante emprendida por Artur Mas al impulsar un
proceso soberanista en Cataluña, que pretende culminar con la
convocatoria de un referéndum de autodeterminación en la próxima
legislatura con o sin permiso del Gobierno, ha partido en dos al PSC.
El
desafío secesionista de Mas ha roto los vasos comunicantes construidos
hace más de tres décadas por el socialismo catalán para aunar los
intereses de los autonomistas, partidarios de una Cataluña anclada a la
Constitución, y los catalanistas, que definitivamente le han perdido el
miedo a la independencia. (...)
El PSC no sólo renunció ayer a votar en contra de la resolución
apadrinada por CiU, sino que defendió su propio texto alternativo, en el
que abandera la convocatoria de un referéndum, previamente autorizado
por el Gobierno, sobre el derecho a decidir de los catalanes.
Una
postura que deja en una situación más que incómoda a Alfredo Pérez Rubalcaba,
enemigo declarado de una consulta popular sobre la autodeterminación, y
supone un claro desafío a su autoridad.
El líder socialista había
improvisado sobre la marcha una estrategia para tratar de contentar al
PSC y, de paso, marcar distancias con el españolismo del PP: impulsar una reforma constitucional para avanzar hacia un Estado federal. Pero su apuesta quedó ayer desautorizada de facto por los socialistas catalanes y superada por los acontecimientos. (...)
Tras un tenso debate a puerta cerrada previo a la histórica sesión en el Parlament, se
impuso finalmente la tesis de la dirección: no habría libertad de voto,
como reclamaron Maragall y otros miembros del sector catalanista.
Pero,
a la hora de la votación, el ex conseller de Educación se saltó la disciplina interna y respaldó la propuesta soberanista de CiU. No fue el único rebelde: la ex consellera Marina Geli se negó a apoyar la resolución de su propio grupo. (...)
Maragall es la cabeza más visible, pero desde luego
no la única, de esa creciente ola de desafectos que dan por superado el
autonomismo, rechazan el federalismo de nuevo cuño que trata de imponer
Rubalcaba y apuestan sin pudor por la vía soberanista. El hermano del
ex president Pasqual Maragall no está solo.
Destacados dirigentes del PSC como la ex consellera Montserrat Tura; el alcalde de Lleida, Ángel Ros; la portavoz del partido en el Ayuntamiento de Girona, Pía Bosch; la eurodiputada María Badía; el parlamentario Daniel Font o
la propia Geli también han abrazado públicamente el camino de la
autodeterminación; y confían en que otros muchos que aún se resisten a salir del armario acabarán sumándose a su causa.
La
falta de un liderazgo sólido en el PSC no contribuye a sellar la brecha
interna que empieza a desgarrar al partido. El adelanto de la
convocatoria electoral ha pillado a los socialistas catalanes con el pie
cambiado y les ha obligado a renunciar a su compromiso de celebrar unas
primarias a la francesa, abiertas a militantes, simpatizantes y
ciudadanos en general, para elegir a su candidato a la Generalitat.
El
primer secretario, Pere Navarro, al que muchos en sus propias
filas critican por su falta de carisma, se lo jugará todo a una carta el
próximo domingo, cuando los más de 400 miembros del Consejo Nacional
del PSC designarán al cabeza de lista para las elecciones del 25 de
noviembre. Navarro parte como favorito, pero deberá medirse a Ros y,
probablemente, a Tura, dos de los representantes del ala más
catalanista." (El Confidencial, 28/09/2012)
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