"En el mundo islámico, existe un término para definir a aquellos
musulmanes que niegan la condición de musulmanes a quienes no piensan
como ellos: son los Takfiris. (...)
Por desgracia, en la izquierda catalana y española también se ha
extendido una nueva variante de takfirismo, que es la de los sectarios
que se creen muy de izquierdas porque defienden el derecho de los ricos a
autodeterminarse frente a los más pobres y a liberarse de lo que, para
ellos, parece representar la pesada losa de contribuir al desarrollo y
la cohesión social en territorios menos ricos y privilegiados que los
suyos.
Sectarios que confunden la insolidaridad con la democracia, la
unidad de las clases trabajadoras con el españolismo franquista, o a
presuntos golpistas prevaricadores con auténticos presos de conciencia.
Y
sectarios que se atreven a acusar de no ser de izquierdas, de ser
herejes, kafires y traidores, a personas que han dedicado toda su vida a
luchar por la libertad, la justicia y la democracia, como el camarada
Paco Frutos. Los takfiris causan mucho daño.
(...) el takfirismo de la izquierda en España y en Cataluña está
perjudicando, principalmente, a la credibilidad y a las expectativas de
crecimiento de la propia izquierda, y por lo tanto a los intereses de
las clases trabajadoras, en un momento de aumento mundial de la
desigualdad y de retroceso en los derechos sociales.
El estancamiento a la baja de las expectativas de Catalunya en Comú,
la caída en picado de Podemos en las encuestas, o el cada vez mayor
arraigo de opciones de derechas como Ciudadanos en el Cinturón
Industrial de Barcelona y Tarragona –el famoso Cinturón Rojo del
tardofranquismo, que está amarilleando a pasos agigantados y amenaza con
convertirse en una especie de Cinturón Naranja– se explican,
principalmente, por esa causa: por el extrañamiento cada vez mayor de la
base popular de la izquierda ante unas propuestas políticas miopes y
obtusas, que supeditan la unidad de las clases trabajadoras y la
solidaridad entre territorios a los desvaríos victimistas e insolidarios
de un nacionalismo burgués cada vez más radicalizado.
Por eso, frente a los takfiris que parecen dispuestos a sacrificar a
la propia izquierda en el altar del secesionismo más cínico e
insolidario, yo también me declaro un kafir, un hereje, un infiel. Igual
que el camarada Frutos. Aunque ello signifique oponerme a los dogmas,
eslóganes o mantras defendidos machacona y acríticamente por las
direcciones de Podemos o de Izquierda Unida." (Jordi Cuevas, miembro del Comité Central del PSUCviu, Crónica popular, 01/12/17)
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