4/12/17

Cada vez es mayor el arraigo de opciones de derechas, como Ciudadanos, en el Cinturón Industrial de Barcelona y Tarragona, el famoso Cinturón Rojo del tardofranquismo, que está amarilleando a pasos agigantados y amenaza con convertirse en un Cinturón Naranja

"En el mundo islámico, existe un término para definir a aquellos musulmanes que niegan la condición de musulmanes a quienes no piensan como ellos: son los Takfiris. (...)

Por desgracia, en la izquierda catalana y española también se ha extendido una nueva variante de takfirismo, que es la de los sectarios que se creen muy de izquierdas porque defienden el derecho de los ricos a autodeterminarse frente a los más pobres y a liberarse de lo que, para ellos, parece representar la pesada losa de contribuir al desarrollo y la cohesión social en territorios menos ricos y privilegiados que los suyos. 

Sectarios que confunden la insolidaridad con la democracia, la unidad de las clases trabajadoras con el españolismo franquista, o a presuntos golpistas prevaricadores con auténticos presos de conciencia. 

Y sectarios que se atreven a acusar de no ser de izquierdas, de ser herejes, kafires y traidores, a personas que han dedicado toda su vida a luchar por la libertad, la justicia y la democracia, como el camarada Paco Frutos. Los takfiris causan mucho daño.  

(...)  el takfirismo de la izquierda en España y en Cataluña está perjudicando, principalmente, a la credibilidad y a las expectativas de crecimiento de la propia izquierda, y por lo tanto a los intereses de las clases trabajadoras, en un momento de aumento mundial de la desigualdad y de retroceso en los derechos sociales.

El estancamiento a la baja de las expectativas de Catalunya en Comú, la caída en picado de Podemos en las encuestas, o el cada vez mayor arraigo de opciones de derechas como Ciudadanos en el Cinturón Industrial de Barcelona y Tarragona –el famoso Cinturón Rojo del tardofranquismo, que está amarilleando a pasos agigantados y amenaza con convertirse en una especie de Cinturón Naranja– se explican, principalmente, por esa causa: por el extrañamiento cada vez mayor de la base popular de la izquierda ante unas propuestas políticas miopes y obtusas, que supeditan la unidad de las clases trabajadoras y la solidaridad entre territorios a los desvaríos victimistas e insolidarios de un nacionalismo burgués cada vez más radicalizado.

 Por eso, frente a los takfiris que parecen dispuestos a sacrificar a la propia izquierda en el altar del secesionismo más cínico e insolidario, yo también me declaro un kafir, un hereje, un infiel. Igual que el camarada Frutos. Aunque ello signifique oponerme a los dogmas, eslóganes o mantras defendidos machacona y acríticamente por las direcciones de Podemos o de Izquierda Unida."               (Jordi Cuevas, miembro del Comité Central del PSUCviu, Crónica popular, 01/12/17)

No hay comentarios: