1/12/17

La vertiente étnica del conflicto catalán... a través de los apellidos. Las élites son mucho más “catalanas” que la población de Cataluña. Ni de lejos la representan...

"Se habla recurrentemente de una vertiente étnica del conflicto político catalán, normalmente evaluando etnicidad mediante la fonética de los apellidos. Dada la envenenada situación política parece útil mirar atentamente a los datos y discernir cuánto de verdad hay en ello.

 A tal fin creemos conveniente referirnos a un reciente artículo de investigación[1] en el que desarrollamos una metodología de uso de apellidos para medir la evolución de la movilidad social intergeneracional (la probabilidad que un hijo de pobres acabe rico y viceversa), teniendo en cuenta aspectos étnicos y socioeconómicos. Todo ello con datos catalanes. (...)

Si supiéramos los grados de parentesco entre los miembros de una población sería fácil determinar el nivel de movilidad. Desconocemos esos parentescos, pero conocemos sus apellidos.
No es que tener un apellido en concreto te haga rico o pobre, pero el apellido se hereda junto con otras características familiares que sí son realmente importantes para el futuro bienestar de los hijos, como puedan ser los genes, la riqueza, el nivel educativo, la etnicidad o el patrimonio cultural de los padres.

En el artículo demostramos que la distribución de apellidos de una población establece una partición que es informativa sobre el grado de parentesco, estableciendo una relación directa entre el contenido informativo de los apellidos (cuánto más parecida es la educación y/o renta de las personas que comparten apellido versus el de gente escogida al azar) con el nivel de movilidad intergeneracional: a menos movilidad, más informa un apellido de las características de quien lo posee.  (...)


Saber el apellido de una persona informa más (mucho más) de la educación de un joven que de la educación de un viejo (relativamente a sus respectivas cohortes). Esto es porque las cosas heredables son más importantes para la determinación de la renta de los jóvenes que de los viejos. La movilidad social ha caído de forma secular en Cataluña.  (...)

 Hasta ahora no hemos dicho porqué la movilidad ha bajado, sólo hemos dicho que lo ha hecho, y en general es algo muy difícil de dilucidar. Sin embargo, la convención española de apellidos (esa idea maravillosa de mantener el de papá y el de mamá para toda la vida) nos permite observar un evento capaz de explicar todo lo anterior. (...)

Primero tenemos que notar que una de las cosas que pueden hacer disminuir la movilidad intergeneracional es un aumento del emparejamiento selectivo.  (...)

Encontramos que a lo largo del siglo XX en Cataluña los individuos se casan cada vez más selectivamente tanto en términos educativos (las universitarias se casan más con los universitarios), como en términos de origen regional (las de origen catalán se casan más con los de origen catalán).

Por lo tanto, el descenso de la movilidad intergeneracional que encontramos se debe muy posiblemente al susodicho aumento en el emparejamiento selectivo: hay más que heredar.  (...)

A la luz de lo visto parece concluyente que en Cataluña hay una sustancial heterogeneidad etnolingüística que se traduce en diferencias estadísticas en educación (y probablemente renta) que han aumentado a través del tiempo.

Muy probablemente al menos en parte esto sea consecuencia de un aumento secular en el emparejamiento selectivo tanto en la dimensión socioeconómica (los ricos con los ricos), como en la dimensión étnica (los más catalanes con las más catalanas). Al menos hasta donde nos llegan los datos.

De hecho si hay algo que caracteriza la morfología social catalana es precisamente esta heterogeneidad.

Dado cómo está el patio, y aunque nuestra investigación publicada no lo estudie directamente, parece interesante preguntarse si esta asimetría cultural y económica tiene una manifestación política en Cataluña.

Obviamente, es un tema desagradable del que nadie quiere hablar... y sin embargo un repaso superficial tanto a la distribución de apellidos de los miembros destacados de las distintas corrientes políticas como a la /geografía de la distribución del voto parecen enormemente sugerente de que tal puede ser el caso.

Nosotros no podemos entrar en detalle en el tema (para eso deberíamos ver cómo la componente étnica afecta diferencialmente de la de educación al comportamiento electoral), pero podemos mirar a un aspecto sorprendente de la estructura política catalana que probablemente no es independiente del devenir político.

En un extraordinario libro[6], imprescindible para entender siquiera un poquito la aparentemente surreal política catalana, el politólogo de Cambridge Thomas Jeffrey Miley comparaba hace unos diez años los parámetros socio-económicos y culturales de las élites catalanas con los de la población en general, encontrando un aterrador abismo.


Las élites son muy parecidas a lo que él llama la “comunidad etnolingüística” catalano-parlante y en absoluto se parecen a la castellano-parlante.

Usando nuestra metodología atestiguamos que esto no ha cambiado. El índice de catalanidad medio de los apellidos de todos los catalanes es 0.37.

Si lo comparamos con el de los miembros del Govern (0.59), los altos cargos de la Generalitat (0.59), los miembros del CATN[7] o todos los miembros del parlamento (0.55), resulta evidente que en un sentido estadístico las élites son mucho más “catalanas” que la población de Cataluña. Ni de lejos la representan. Es el mismo resultado que Miley: en términos políticos sólo existe un grupo cultural en Cataluña.  (...)

Así, la evidencia indica que en Cataluña coexisten (i) profundas y crecientes divisiones socioeconómicas asociadas a la diversidad etnolingüística, y (ii) estructuras políticas que, por el motivo que fuere, resultan en una masiva sobre-representación del grupo social dominante."                   (Maia Güell y Sevi Rodríguez-Mora , Nada es gratis,  22/09/15)

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