"(...) Tras los atentados de Barcelona, son muchas las preguntas que quedan por
contestar y las dudas sobre los errores que se hayan podido cometer
tanto en la previsión como en la actuación posterior. Tener en cuenta
todo ello es importante a la hora de evitar en el futuro los mismos
yerros, pero hay que huir de toda crítica o descalificación desmedida.
Así lo manifesté en el 11-M, y lo mismo pienso en los momentos actuales.
Hay que creer que los distintos cuerpos de policía han pretendido
actuar de la mejor forma posible. Los probables fallos entran en el
guion, por ello son perfectamente disculpables siempre que obedezcan a
la lógica imperfección de toda organización y actuación humana, por muy
doloroso que tal hecho sea para los familiares de las víctimas.
Pero la cosa cambia cuando los errores, fallos o equivocaciones
surgen de la autosuficiencia o de un fanatismo político que está
dispuesto a correr cualquier riesgo y utilizar cualquier instrumento con
tal de facilitar al exterior la imagen de que Cataluña en la práctica
es independiente, que se basta a sí misma, que no necesita al Estado
español y que sus “hechos diferenciales” son de mejor calidad que los de
los otros territorios.
Lo cierto es que hay demasiados indicios de que
desde la Generalitat y las instituciones independentistas han actuado de
este modo y que en gran medida los posibles fallos y omisiones obedecen
a estos planteamientos.
Como siempre, los más audaces y lenguaraces son los que se atreven a
dejar desde el principio las cosas claras sin tapujos. Tenía que ser
Carod Rovira el histórico presidente de Esquerra Republicana –aquel que
se reunió en Perpiñán con la cúpula de ETA para pedirles que si querían
atentasen contra España, pero no contra Cataluña– el que abriese la boca
en primer lugar y descubriese la estrategia del independentismo, que
otros mantenían oculta.
Afirmó sin rodeos que, después del atentado de
Las Ramblas, el Estado español había desaparecido y que su espacio lo
había ocupado la Generalitat de Cataluña: “Cataluña ha visto y
comprobado que, a la hora de la verdad, frente a la emergencia de hacer
frente a una adversidad criminal, había un Gobierno, una policía y una
ciudadanía que estaban donde tenían que estar y a la altura de las
circunstancias, que eran el Gobierno, la policía y la ciudadanía de
Cataluña, no eran los de España”.
En un artículo publicado en el periódico Nació Digital y titulado “Se
va un Estado, llega otro” interpreta el atentado como un ensayo general
para la independencia y califica a la actuación de la Generalitat como
propia de “una Cataluña independiente, viable, útil y mejor”.
Da la
impresión de que le importan muy poco los terroristas o las víctimas,
tan es así que parece que está contento y exuberante por lo que
considera un éxito en 37 años de autonomía.
La argumentación del ex
presidente de Esquerra Republicana incurre en una grave contradicción
porque, si es cierto lo que afirma, resulta evidente que Cataluña no es
esa colonia maltratada que quieren presentar los secesionistas, sino que
goza de una autonomía y competencias que le convierten casi en un
Estado. (...)
También el eurodiputado del PDeCAT Ramón Tremosa ha mantenido en
Twitter en varias ocasiones una actitud parecida. En la mañana del día
20 destacaba de un artículo publicado en el diario ARA, titulado ‘Dos
países, dos realidades’, la siguiente frase: “Cataluña sola se ha
enfrentado a sus enemigos y los ha derrotado con eficacia. En la
práctica, los catalanes han visto que ya tienen un Estado”.
Y días más
tarde en varias ocasiones lanzaba mensajes de contenido similar: “La
resposta de Catalunya al terror demostra que ja està preparada per la
independència”. “Els @mossos demostren que la futura república catalana
està preparada per a funcionar sola”.
Resulta indicativo de la naturaleza del secesionismo el hecho de que
para ellos lo único importante del atentado haya sido la utilidad que
les puede proporcionar de cara a favorecer la imagen exterior de
Cataluña y de su independencia.
Bien es verdad con un cierto estilo
cateto que raya en el ridículo. De ahí la autosuficiencia y el empleo
del botafumeiro que se ha hecho presente en todas los actos y
comparecencias presentadas en Cataluña. Ellos son los mejores y no
necesitan a nadie. (...)
Así, en el atentado, no quisieron ver que en los tiempos de la
globalización las víctimas no eran suyas, que pertenecían a 36 países
distintos; que los terroristas no eran suyos, el ISIS extiende su
amenaza a todo la cultura occidental; la policía no es suya, según el
art. 104 de la Constitución las fuerzas y cuerpos de seguridad
pertenecen al Estado y su dirección al gobierno, aun cuando se puedan
ceder algunas competencias a las Comunidades Autónomas; Las Ramblas no
son suyas, por la cantidad de gente de toda procedencia que por ellas
circulan, y basta para mostrar este carácter universal las palabras
estos días tantas veces citadas de García Lorca; y las posibles
consecuencias económicas negativas (de haberlas) porque se resienta el
turismo no las va a sufrir solo Barcelona o Cataluña, sino toda España.
Según van pasando los días, son muchos los fallos, los errores y
lagunas de información que rodean los atentados de Barcelona, desde la
indolente actitud ante la información trasmitida por la policía belga a
la insuficiente investigación en la casa de Alcanar, cuando eran
múltiples los factores insólitos que deberían haber hecho sospechar de
la posibilidad de un atentado, tal como la misma jueza de guardia
insinuó.
Desde la resistencia a poner bolardos (Madrid nos va a decir a
nosotros lo que tenemos que hacer) hasta la negativa a que actuasen la
Policía Nacional y la Guardia Civil. Desde el hecho de que no había
policía en Las Ramblas en el momento del atentado a la ausencia de
información acerca de lo que en realidad ocurrió en Cambrils. Desde la
carencia de explicación de cómo se pudo escapar Younes tras el atropello
de Las Ramblas hasta saber cómo pudo estar cuatro días huido sin
conocimiento de la policía, y que solo dieran con él tras el aviso de
una ciudadana.
Desde saber por qué no se interrogó en el primer momento
al único herido en la casa de Alcanar, a la razón de por qué tan solo
dos terroristas han podido ser detenidos, resultando abatidos (como se
dice) todos los demás, y que, al margen de circunstancias legales y
éticas, impide la posibilidad de contar con mucha más información de la
célula terrorista y de los atentados.
Todo estos fallos y lagunas tienen un denominador común (al margen de
las gotas de corporativismo que le es predicable a los Mossos como a
cualquier otro colectivo): la arrogancia, la fachenda y la soberbia de
los responsables políticos de la Generalitat que desde el primer momento
han querido instrumentalizar los atentados para ponerlos al servicio
del procés y manifestar al mundo (se creen su ombligo) que son
autosuficientes y mejores que lo que llaman el Estado español.
El autobombo ha sido constante presentando como perfectas todas las
actuaciones de la Generalitat y sus instituciones, y deshaciéndose en
loas y panegíricos sobre el buen funcionamiento de los Mossos.
Simplemente los necesitan para la tragicomedia, y están dispuestos a
elevarlos a los altares y a coronarlos como héroes.
Sin que sea una
crítica a la policía autonómica, lo mismo cabría decir de la nacional y
de la Guardia Civil, el éxito no está nunca de manera plena en cazar a
los terroristas una vez cometido el golpe, tanto más si se hace sin
dejar supervivientes, sino en evitar el atentado. La actuación de la
Policía Nacional, de la Guardia Civil y de los mismos Mossos seguramente
habrá sido más digna de encomio en las múltiples veces que de forma
preventiva han detenido terroristas o han desarticulado alguna célula
que en los momentos presentes después de que se hayan originado tantas
víctimas. (...)
En los primeros días, Puigdemont salió a la prensa indignado tildando de
miserable a quien relacionase los atentados con el procés. Lo cierto es
que en aquel momento los únicos que lo vinculaban eran, como hemos
visto arriba, sus correligionarios.
A estas alturas, sin embargo, no
tiene ya ningún pudor en hacerlo él mismo abiertamente y con toda clases
de mentiras, como en la entrevista que en la pasada semana concedió al
Financial Times o propiciando con otras fuerzas independentistas que la
manifestación convocada de apoyo a las víctimas y repulsa al terrorismo
se convirtiese en un instrumento más a favor de la secesión. (...)" (
No hay comentarios:
Publicar un comentario