19/1/14

Regiones ricas, que pretenden atraer inversiones... sobre esa base se desarrollan los movimientos nacionalistas (NVA en Bélgica, Liga Norte en Italia, CIU en Cataluña)

"(...) Cataluña y España son, a principios del siglo XXI, más homogéneas en su base económica, en su población. Ambas son cada vez más dependientes del mercado europeo. 

Algo que probablemente, aunque la UE desaparezca en su forma actual, no variará. La historia económica de los últimos 50 años disminuye las diferencias nacionales entre ambas, no las aumenta. 

Pero sobre una base económica común (el dominio de las grandes empresas), el desarrollo es desigual: las naciones del sur europeo se desindustrializan. Y dentro de estos países algunas regiones se desindustrializan menos.

 En Euskadi y Cataluña, el peso de la industria en el PIB es mayor que en el resto del estado. [xxxiii] Y con la crisis, estas contradicciones se intentan resolver con la misma lógica que funciona en el mercado: egoistamente, a costa del vecino. 

Alemania marca la política: salvarse a costa del vecino. Exportar más que otras naciones/regiones. Aumentar tu mercado, a costa del vecino. No es pues de extrañar, que los salarios bajen a ritmo acelerado en Cataluña y en España. Que el gasto social baje en los dos sitios. Que todas las burguesías hagan recaer la crisis sobre los empleados. 

Es la política, que a escala menor, siguen Flandes en Bélgica, el norte de Italia o Cataluña: regiones ricas, que pretenden deshacerse de cargas “sociales” más rápido que los estados a los que pertenecen. 

 Regiones ricas, que pretenden atraer inversiones, basadas en su mayor presencia industrial, de vías de comunicación… Sobre esa base se desarrollan los movimientos nacionalistas (NVA en Bélgica, Liga Norte en Italia, CIU en Cataluña). (...)

El referéndum es dirigido por la élite económica catalana y no tiene como objetivo resolver un problema democrático, que por otra parte niega en la cuestión social, pretende fortalecer su cuota de mercado en la UE, desgravar a las grandes fortunas más que sus vecinos para favorecer la implantación de empresas en su territorio. 

Supone acelerar el fin de la caja de la seguridad social, en la que aquellos que más tienen contribuyen más.(...)

Respetar el derecho de los catalanes a decidir su futuro es una cuestión democrática. Pero ignorar que estamos ante una cortina de humo lanzada por la élite económica catalana, un engaño. Si se quiere una soberanía plena, se tiene que logar una soberanía de los mercados financieros.

 Socializar las grandes empresas. Y eso no lo va a lograr una Cataluña independiente sin los trabajadores del resto de la península. Eso requerirá la lucha conjunta de los trabajadores de España y Cataluña -con la solidaridad de portugueses, griegos… y franceses-."                (Alejo Mancebo, Rebelión, 23/12/2013)

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