"Para el político liberal canadiense, escritor y ensayista Michael Ignatieff, “la secesión no es un error, es un pecado”.
El autor de Sangre y pertenencia,
uno de los libros referenciales en el estudio de los nacionalismos en
Europa y Canadá, dijo no tener “nada contra el nacionalismo” pero sí
contra “la identidad” única –porque los ciudadanos pueden tener varias– y
contra la pretensión de los nacionalistas de separar los Estados para
crear otros, obligando a elegir a los ciudadanos, “desgarrándolos”. Y
añadió que si “Cataluña se separa de España dejará a muchos catalanes partidos en dos”. (...)
Ignatieff –que distinguió de forma constante entre un nacionalismo que
hay que amparar y comprender y un secesionismo que obliga a elegir
injustamente– aconsejó que no se empleasen argumentos negativos
que infundan temor (“porque no funcionan”, dijo), sino otros de
carácter sentimental y práctico.
Y abogó por la estructura multinacional
de Estados que plantean tensiones segregacionistas como Canadá, Reino
Unido y España. Ignatieff expresó su convicción de que Quebec no se separará nunca de Canadá y que, si sucediese, para él sería como si le “amputasen un brazo”.
No eludió subrayar la posibilidad de que “a veces el nacionalismo es el proyecto de una elite”,
aunque en otros muchos casos sea una sentimiento de “buena fe”. En todo
caso, según Ignatieff, hay que propugnar la libertad de pertenencia
para que los ciudadanos prioricen sus identidades sin criterios
excluyentes. (...)
La Ley de Claridad establece las condiciones en las que se celebraría
una nueva consulta sobre la independencia de Quebec: una pregunta clara
y concisa; una determinada participación de los votantes y una mayoría
cualificada.
No obstante, el profesor catalán –muy próximo a Ciudadanos–
consideró difícil negar la posibilidad de una consulta en Cataluña
porque “el derecho no es un muro, sino un cauce” y se mostró partidario de, por el procedimiento constitucional adecuado, avanzar hacia el modelo canadiense que define la Ley de Claridad.
Carreras reprochó al Gobierno y al PP no haber dado respuesta a la cuestión catalana
y al PSOE que, aunque sí lo ha hecho con la propuesta de una reforma
federal del Estado, le advirtió de su error, porque los nacionalistas no
aceptan tampoco una federación.
“Ninguna de esas posiciones sirve”,
dijo, insistiendo en que la reclamación de la consulta no es sólo una
cuestión que tenga que ver con los dirigentes políticos de Cataluña,
sino también con las clases medias y, en parte, también de las altas.
Sostuvo que la situación está en “fase de pudrimiento” y
reclamó la necesidad de saber cuántos catalanes optarían en un
referéndum consultivo por la independencia de Cataluña.
Aunque manifestó
que su posición podía ser “discutible”, no dudó en reiterar que, bajo
la inspiración de la solución canadiense, podría darse un cauce jurídico
a la demanda catalana." (EL CONFIDENCIAL 11/06/14, JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS, en Fundación para la Libertad)
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