"La Liga Norte tiene muchísimo interés en identificarse con Catalunya y
las autoridades catalanas tienen muy pocas ganas de aparecer junto a un
movimiento político que llama “orangután” a la ministra de Integración
de la República italiana, Cecyle Kyenge, nacida en Congo. (...)
Maroni es el rostro institucional de la Liga Norte. El discurso más
agresivo del movimiento correspondía hasta hace unos meses a Umberto
Bossi, el padre fundador de la Liga, el gran agitador de las tertulias
políticas en los años noventa y autor del célebre lema: “¡Roma, ladrona!”.
Bossi, astuto, teatral e incansable, fue el gran artífice del éxito
electoral de un movimiento político que logró ocupar parte del espacio
de la desaparecida Democracia Cristiana, captando el voto de pequeños
empresarios, comerciantes, trabajadores autónomos y obreros,
descontentos con la fiscalidad –como casi todo el mundo en Italia–,
temerosos de los sindicatos, recelosos de la burocracia romana y
asustados ante la inmigración.
Sus plazas fuertes son las ricas ciudades
intermedias del arco prealpino. Bossi estableció un acuerdo estratégico
con Berlusconi y durante años la Liga ha sido clave para la hegemonía
del centroderecha en el norte de Italia.
Una investigación
judicial desveló hace dos años oscuros manejos en la finanzas de la Liga
y el diputado y publicista Matteo Salvini tomó el relevo de Bossi tras
ganar unas elecciones primarias, a finales del 2013.
La Liga Norte se
halla en horas bajas y necesita nuevos referentes. Mientras Salvini
trabaja la conexión con el Frente Nacional francés, Maroni busca la
marca catalana. (...)" (Enric Juliana, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 16/01/2014)
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