"Joaquim Coll, historiador, en un artículo publicado este miércoles en El Periódico: (...)
... propongo que nos hagamos dos preguntas. Primera:
¿existen razones suficientes (para la independencia de Cataluña)? Creo que sería bueno que mirásemos la cuestión como seguramente lo haría un observador extranjero.
¿Y qué constataría? Pues que Cataluña no es una colonia de España y que
los catalanes participan libremente en la vida democrática española.
También que los estudios de opinión constatan que más del 70% de los
ciudadanos se sienten catalanes y españoles en grados diversos.
[...] Y sobre el traído dinero, pese a la crisis y a las justas
reivindicaciones catalanas en materia de inversión, certificará que las finanzas de la Generalidad han mejorado siempre en cada nueva negociación. El discurso del expolio se derrumbará cuando compruebe que las cotizaciones sociales que se pagan en Cataluña no alcanzan desde el 2010
para pagar a los pensionistas catalanes.
[...] Y, segundo, se planteará si los números de la independencia
salen tan bien como dicen sus partidarios. En este punto creo que se
echará las manos a la cabeza. La interdependencia comercial, industrial y
financiera es enorme, y no parece que una ruptura del mercado vaya a propiciar ningún beneficio a corto o a medio plazo,
más bien todo lo contrario.
Se sorprenderá de que incluso los más
optimistas reconozcan que, en los primeros años, Cataluña sufriría una
notable caída de su PIB debido a una multitud de factores asociados a la
ruptura, lo que no parece muy recomendable en las actuales
circunstancias.
Visto lo cual, se preguntará si los catalanes no se estarán dejando
arrastrar por algún tipo de resentimiento o por una política
nacionalista que, si bien se disfraza de racionalidad económica, es intransigente, abandonando su tradicional seny por la bulliciosa rauxa. Si el observador es alemán, no dudará en aconsejarnos que copiemos, en todo o parte, el modelo federal’." (lavozdebarcelona.com, 04/10/2012)
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